Concurso Internacional Jacinto Guerrero.

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Se celebraba en Madrid la semana pasada, la final del concurso Internacional de Canto Jacinto Guerrero, gracias a la Fundación que lleva su nombre, llevando nuestro género más allá de la península.

Nos gustan especialmente estos concursos en los que es fácil encontrar alguna futura promesa del canto, que no hace sino aumentar la esperanza en que nuestros cantantes se formen debidamente y triunfen en los principales títulos que a menudo se ofrecen con cantantes de dudosa calidad.

Respecto a anteriores ediciones, el primer premio se dividió entre el mejor intérprete de ópera y el mejor intérprete de zarzuela, así como el habitual premio a mejor intérprete de una obra del maestro Guerrero. Como novedad, ciertamente interesante y necesaria, se amplió al público para que pudiéramos mostrar nuestra opinión respecto a los artistas anunciados.

Sometidos al jurado, compuesto por Antón García Abril, Alejandro Zabala y Pilar Jurado, se alzaron con los premios principales la soprano Cristina Toledo, con una sentida interpretación de la romanza de “La Rosa del Azafrán”, y el barítono coreano Aldo Heo, nombre artístico anunciado en la gran parte de sus intervenciones. Heo, cantante ya de cierta trayectoria, sorprendió al público con su acaudalada voz y desenvoltura, premiándole por su “Di Provenza” y su no menos rotundo “Largo al factotum”. Toledo asumió con brillantez la página de Elena en las Vísperas sicilianas verdianas.

La sorpresa agradable tuvo como anfitriona a Maria Elena Rey Izquierdo. Una cantante a tener muy en cuenta a partir de ahora. Dotada de una voz de lírico-ligera, mostró un timbre bellísimo y extensión hacia el agudo, además de acentuar con mayor enfásis que el resto de compañeros. Su romanza de “La Generala”, fue su presentación y prueba irrefutable de calidad, por la que se ganó el respeto del público y un premio dotado con mil euros, además de alzarse con el trofeo Guerrero, por su “Viva mi Alsacia” de la zarzuela “La Alsaciana”.

Durante el trancurso de la deliberación,  se tocaron algunas piezas infrecuentes del repertorio, como el preludio de “La blanca doble”, una partitura que estaba prevista para ser interpretada en la anterior edición y que finalmente no se pudo hacer. Miquel Ortega se puso al frente de la orquesta.

Arian Ortega.

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